Conciertos musicales

El Covid-19, la pandemia que sacude al mundo entero, trastocó todos los planes previstos para la realización de los conciertos musicales programados desde el mismísimo mes de Marzo en adelante.

La última manifestación de ese movimiento multitudinario que producen en Las Cañitas un espectáculo sin igual, por sí solo, fue el sábado 29 de Febrero. Final de un mes bisiesto. Esa noche la cancha de Polo de Palermo dejó, nuevamente, de ser la sede del mejor polo del mundo, para convertirse en la primera de una serie de disco  a cielo abierto.

La música electrónica de Hernán Cattaneo volvió a sonar en los aires cañitenses como lo fuera a un año atrás, haciendo vibrar los vidrios de los edificios linderos y abrumar a los vecinos, que involuntariamente queda inmersos en un pogo que no desean participar

El triángulo que forman las Avenidas del Libertador, Dorrego y Luis María Campos se transformó -una vez más y más allá de las denuncias- en un caos por los recitales y eventos musicales que se realizan en el Campo de Polo.

Durante el festival de ese final de febrero, se repitieron las postales de cada recital. Calles altamente concurridas, estacionamientos repletos, tránsito congestionado. Negocios cerrados. Vecinos enojados. Sonido excesivamente alto.

Las quejas vecinales sobran.

El ingeniero de Sonido Nicolás Urquiza (matrícula profesional 6361) trabajó el sábado durante la previa, el comienzo y el transcurso del show para comprobar si los decibeles (dB) establecidos fueron respetados. Constatados por Infobae, únicamente se mantuvieron dentro del margen legal antes del inicio del evento. A las 22.30, en el pico máximo del multitudinario encuentro, el límite fue infringido con notoria amplitud.

“Se realizó un peritaje acústico para verificar los niveles de inmisión sonora trascendentes al ambiente interior en un departamento, ubicado en el piso 7 de calle Ortega y Gasset, durante el recital. Se midieron los niveles sonoros en tres posiciones distintas del dormitorio del departamento. El promedio de las mediciones de niveles sonoros superó ampliamente los valores de los Límites Máximos Permisibles (LMP) indicados por la ley”, agregó Urquiza.

La reglamentación vigente se expresa en la ley 1.540 de la Ciudad de Buenos Aires, promulgada en diciembre de 2004, la cual se ocupa de regular y controlar la contaminación acústica que afecta la salud de las personas, como así también al medio ambiente. Según el Código de Planeamiento Urbano, el Campo de Polo se encuentra en una zona de sensibilidad acústica en ambiente exterior tipo II.

La Agencia Gubernamental de Control (AGC) es la encargada de habilitar los eventos masivos en la Ciudad de Buenos Aires. Según la ley 5.641, sancionada el 29 de septiembre de 2019, los productores encargados de realizar este tipo de acontecimientos deben estar registrados previamente en la AGC, quien otorga permisos especiales en base a las solicitudes seguidas de un plan de acción y las posteriores autorizaciones.

El decreto 704/07, publicado por la Ciudad de Buenos Aires el 23 de mayo de 2007, menciona en el artículo 13 los valores LMP, a alcanzar como metas u objetivos de calidad acústica, especificados en el artículo 46 de la misma ley. El artículo 14 establece los “períodos de referencia para la evaluación”. Traducido: los valores permitidos se modifican según el horario en el que se esté realizando -en este caso- el recital. Para ello establece un período diurno, comprendido entre las 7.01 y las 22 horas; y un período nocturno, entre las 22.01 y las 7 horas.

Teniendo en cuenta la zona de sensibilidad acústica en la cual se encuentra el barrio que rodea al Campo de Polo, el LMP no debe superar los 65 dB durante el período diurno y los 50 dB durante el período nocturno en las zonas exteriores, las cuales contemplan las terrazas o los balcones. Esto significa que si dentro de una casa o un departamento, según los horarios indicados, mientras se esté desarrollando un evento en el Campo de Polo los decibeles se superan, el mismo se vuelve ilegal ya que se está infringiendo la ley. Dentro de las casas y los comercios o departamentos, el límite disminuye: durante el período diurno el LMP no debe superar los 50 dBA, mientras que en el nocturno el máximo es 40 dB. Esos valores jamás se respetan durante los recitales que superan ampliamente lo permitido por la ley.

“El Campo de Polo está habilitado para partidos de polo. Es decir, cada jornada en que se disputa un encuentro de este deporte, el predio no precisa de una autorización especial. Sin embargo sí lo requiere una productora que escoge un determinado estadio para llevar a cabo un evento masivo, como lo es un recital”, indicaron desde la AGC a Infobae.

El organismo ratificó que únicamente “las habilitaciones son competencia de la AGC”, mientras que el control de los dB establecidos corresponden a la Agencia de Protección Ambiental (APrA), encargada de controlar previamente los niveles auditivos en las pruebas de sonido de cada recital o evento musical porteño.

“El nivel sonoro continuo en el mangrullo (ubicado en el centro del campo) no deberá superar los 95 dB para la totalidad del evento. En tal sentido se deja asentado que la productora deberá implementar las medidas necesarias para que dicha medición pueda realizarse en el punto establecido”, manifestaron desde APrA. En relación al ambiente exterior, agregaron: “El nivel sonoro atribuible a las fuentes fijas del evento no deberá superar los valores registrados por el profesional actuante en la línea de base. Asimismo los niveles de inmisión de ruidos y/o vibraciones en ambiente interior de edificios cercanos no deberán superar los límites establecidos en la reglamentación vigente”.

El 10 de marzo de 2019, Infobae recorrió la misma zona durante otro concierto de Cattaneo. Aquel sábado se repitieron los mismos patrones que se observaron esta tarde: el sonido superó los dB permitidos y los vecinos debieron sufrir un ruido excesivo que hizo temblar las ventanas de las casas y los departamentos que abrazan el predio.

Al día siguiente, ante la denuncia de ese medio, la APrA implementó una “clausura preventiva por la actividad de música y canto en vivo” a partir de la cual se estableció una multa por haber excedido el límite de dB estipulados. Sin embargo la medida no fue efectiva: el 23 de marzo, apenas 13 días más tarde, Paul McCartney brindaba un show ante miles de personas.

La AGC, por su parte, le confirmó a este medio que “el Campo de Polo nunca fue clausurado”. También que para el show que finalizó esta noche cerca de la medianoche, la capacidad permitida era para 20 mil personas, aunque “puede ser indistinto, hay recitales de 50 mil o 60 mil personas. Eso se debe detallar en la solicitud y luego se analiza y se otorga”.

La APrA recordó que “el 1 de marzo de 2019, durante el recital de Luis Miguel, se efectuaron mediciones desde la isla de sonido y técnica (mangrullo) durante el total de la duración del show en vivo y los valores obtenidos superaron el límite máximo permitido tanto para el interior del predio como en los ruidos en el ambiente exterior. A su vez, el 9 de marzo de 2019, durante el evento Sunsetstrip se efectuaron mediciones desde la isla de sonido y técnica (mangrullo) durante el show en vivo y los valores obtenidos superaron el límite máximo permitido para el interior del predio y para el ambiente exterior”.

Aún con las mediciones oficiales y las centenares de denuncias recibidas por el Ministerio Público Fiscal a lo largo de 2019, el Campo de Polo nunca fue clausurado. 

La inquietud de comprender por qué esto no sucedió fue realizada directamente a la APrA por Infobae. El organismo respondió: “El tiempo de clausura respondió al tiempo que tardaron los productores en pagar la multa”.

En noviembre de 2019, través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), el Gobierno renovó por 10 años más la concesión del Campo Argentino de Polo. El organismo y la Asociación Argentina de Polo, con Eduardo Novillo Astrada como presidente, firmaron un nuevo convenio de uso del predio de Palermo que desde 1968, y por el decreto Nº 5.281, está destinado a la práctica del polo y exposiciones de caballos de este deporte. Sin embargo, las canchas que deberían usarse para el deporte son el escenario para recitales y shows musicales más allá de las leyes y las denuncias de los vecinos por la tremenda contaminación sonora.

La llegada del coronavirus pospuso, para algún momento del futuro, los recitales reprogramados de Maroon 5, Kiss, Soda Stereo y Metallica;  que volverán a convulsionar a Las Cañitas.