SAME cumple 30 años

El Sistema de Atención Médica de Emergencia logró convertirse en un modelo que funciona en 140 municipios bonaerenses, en la Ciudad de Buenos Aires y que da respuesta a las más de 1.200 emergencias atendidas por día.

El SAME, el servicio de emergencias de la Ciudad de Buenos Aires, cumple este lunes 30 años en los que pasó de “hacer todo a pulmón” a convertirse en un sistema modelo que funciona en 140 municipios bonaerenses, fue copiado en Suecia y mantiene intacta la convicción de que “un error es una vida que se va”.

El Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) de la Ciudad de Buenos Aires cumple 30 años basado en el entrenamiento de su plantel profesional y en la incorporación de tecnología como elemento fundamental para dar respuesta a las más de 1.200 emergencias atendidas por día, aunque en pandemia atravesaron “momentos muy duros” ya que “una equivocación es una vida que se va”.

Con un cuerpo de 1.300 agentes entre médicos, choferes de ambulancias y radioperadores, el SAME incorporó ahora la tecnología “que hace mucho más eficiente y más rápido el servicio”, dijo a Télam Alberto Crescenti, director general del sistema desde hace 22 años.

“El recurso humano, su formación y solidaridad es la clave del éxito del SAME”, afirmó Crescenti, quien recordó que durante la pandemia de coronavirus “atravesamos momentos muy duros porque no sabíamos a lo que estábamos expuestos. Muchos médicos tuvieron que irse de sus domicilios para proteger a sus familas y hemos perdido a varios compañeros”.

El SAME fue creado en 1991 como una fusión entre lo que era el CIPEC (Centro Informativo y Permanente para Emergencias y Catástrofes), la Dirección General de Material Rodante (ambulancias) y la Dirección General de Atención a la Salud (coordinación médica).

A partir de allí pasó por diversos hitos como los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, la tragedia de Cromañón o el incendio de Iron Mountain.

Pero el accidente que marcó un punto de inflexión fue su actuación en la llamada “tragedia de Once”, en el año 2012, donde 52 personas murieron al chocar una formación de trenes en la estación terminal.

El accidente de Once cambió todos los conceptos de lo que veníamos haciendo. Acá vino el experto de emergencias de Suecia y se llevó todos los protocolos que habíamos aplicado en esa ocasión para copiarlos en ese país y nos dijo ´si este accidente hubiera pasado en Suecia no hubiéramos sabido cómo manejarlo”.

“En esa mañana logramos acomodar cientos de heridos en los hospitales y nuestro escuadrón aéreo trasladó en forma urgente a personas por lo que se evitaron, de este modo, muchas amputaciones”, aseguró el médico, quien recibió la distinción de personalidad destacada en el ámbito de las ciencias médicas por la Legislatura porteña, en el año 2020.
Crecenti destacó, en diálogo con Télam, que “todo esto habla de nuestra permanente capacitación. No somos perfectos, nos podemos equivocar, pero en nuestro caso una equivocación es una vida que se va”.

El médico contó que con la pandemia “nos tocó lidiar con la más fea”, y agregó “volver a tu casa y ver que no tenés tu espacio porque tu familia se había ido. Perdimos varios médicos y compañeros, no sabíamos a lo que nos estábamos enfrentando, pero demostramos ser de primera línea. En todo nuestro plantel sólo hubo un 15% de contagios”.

Para Crescenti, el momento más duro que les tocó atravesar en la pandemia fue la evacuación de los geriátricos.

“Ese saludo de ese familiar a distancia muchas veces fue el último porque muchos fallecieron después, y ellos no pudieron volverlos a ver. Ese fue un golpe muy duro para nosotros, pero había que reponerse y seguir, nosotros jugamos y seguimos jugando un rol muy importante”, ratificó Crescenti.

En este sentido, apuntó que “el equipo de psicólogos y psiquiatras es vital para nosotros porque uno puede caer en un pozo depresivo muy grave después de todo lo que ve”.

Uno de los momentos en que él y otros médicos del SAME estuvieron al borde de la muerte fue en la voladura de la perfumería Pigmento de Villa Crespo, en junio del año pasado, donde dos bomberos murieron y otros dos resultaron gravemente heridos.

“Allí nos pasó muy cerca, y no por falta de precaución, pero nos salvamos por muy poco”, recordó Crescenti.

Cómo se compone el SAME


El equipo del SAME se conforma por 1.300 agentes entre médicos, choferes de ambulancias y radioperadores, 80 ambulancias de alta complejidad, 40 móviles de triage y un equipo aéreo.

Los equipos del SAME realizan unas 300.000 intervenciones al año con el 0,004% de mortalidad -una de las más bajas del mundo-, mientras que el promedio diario es de 1.200 acciones, aunque en pandemia se redujeron a 900.

“Antes del SAME todo se hacía a pulmón. Lo que ha traído este sistema es la formación y capacitación permanente del recurso humano y la tecnología”, explicó Crescenti, quien agregó que “hoy alguien que ve un accidente llama al 107, en forma instantánea se prende una cámara y puedo ver el panorama para saber cómo actuar, eso se llama telemedicina”.

Crecenti sabe que tiene que estar “las 24 horas, los 7 días de la semana en servicio. Nunca sabés cuándo vas a salir. Tenemos una central operativa inteligente, indicadores de GPS, indicadores de tiempo-respuesta para saber cuánto combustible gasta la ambulancia y códigos de insumos”, ejemplificó.

“Lo que tenemos es lo que se necesita porque somos nosotros los que llegamos primero y los que levantamos a la víctima”, dijo, y remarcó el valor de actuar en forma integrada con Policía, Bomberos y Defensa Civil, en un sistema de trabajo operativo frente a una emergencia.

Por último, Crescenti consideró que “este sistema tiene que ser totalmente apolítico. Ahora se trasladó a 140 municipios de la provincia de Buenos Aires, pero debería estar en toda la Argentina, porque los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte de las personas jóvenes”